sábado, 18 de mayo de 2013

Nueva ley de educación, nuevo fracaso de la clase política


No he leído la nueva ley de educación del ministro Vert. Por lo que unos y otros dicen en los medios, es posible que tenga cosas buenas y cosas malas. Pero lo que no vuelve a sorprenderme es la catadura y el poco alcance de miras de nuestra clase política, la que está en el poder y la que está en la oposición. Una vez más lo vuelven a hacer.

Tenemos el país con  uno de los peores sistemas educativos del continente (desde la primaria hasta la universidad), y sin entrar en valoraciones de tipo ideológico, la principal causa de este fracaso educativo a todos los niveles, es que ninguno de los sistemas implantados ha tenido el tiempo suficiente para demostrar su posible incidencia positiva en el sistema. Después de cada nueva ley de educación, tan pronto llega el partido que está en la oposición al poder, una de las primeras cosas que hace, es darle la vuelta al sistema educativo, que sin haberse repuesto del anterior cambio, vuelve a ser convulsionada de arriba a abajo. El partido de la oposición, ya ha anunciado que lo primero que hará cuando llegue al poder es volver a cambiar la ley hoy aprobada. Y cuando eso ocurra, y de nuevo haya un cambio de partido, de nuevo se volverá a cambiar toda la educación. Y otra vez, y otra vez.

Señores del Partido Popular y del Partido Socialista. Sean responsables. Crezcan. Olvídense de sus problemas ideológicos. Dejen a un lado sus miserias. Tengan compasión de este país que no puede aguantar más su falta de sentido del estado. La educación es algo muy importante que no se puede tocar con cada cambio de ciclo político. Así es en TODOS los países que encabezan los rankings educativos. ¿No les da vergüenza? ¿Qué hemos hecho para estar representados por semejante caterva de cenutrios?

miércoles, 15 de mayo de 2013

Periodistas que se caen del guindo


En estos días, algunos tertulianos y periodistas de programas donde se emite opinión, descubren lo mal que está la I+D+i gracias a noticias como la que ayer nos sorprendía: el mejor físco joven europeo, español, no consigue un contrato Ramón y Cajal de reinserción “porque no da el nivel suficiente”. Parece mentira que profesionales tan listos y avispados, opinadores de todo y maestros de poca cosa solo se acuerdan de la ciencia y las universidades (generadoras del 70% de la producción científica en España) cuando salen noticias como esta, o cuando aparecen los rankings internacionales, o cuando a alguno de nuestros popes científicos le pica un ojo y al rascarse se queja.
Centrados en el paro, las disputas entre partidos, los escraches, la independencia en Cataluña,… nadie se acuerda de la tragedia que está ocurriendo en nuestro sistema de I+D+i. Tragedia que nos lleva a un desierto del que será difícil salir en décadas y sobre la que poco o nada se habla. Tragedia que va a impedir que España, aun saliendo de la crisis, pueda colocarse en la cabeza de los países  que son nuestra referencia económica.
Arrastramos en nuestro sistema de I+D+i décadas de malfuncionamiento vinculado a defectos estructurales y culturales: endogamia, falta de movilidad, mala financiación (y basada en el café para todos),… Si a eso le sumamos que la inversión en I+D siempre ha estado muy por debajo de esos países de referencia, la consecuencia es que la distancia que existe entre España (donde se viene recortando en I+D toda la última década) y Francia, Alemania, Suecia,… cada año es mayor. SI estamos a gran distancia en parámetros de investigación, ni contar en parámetros de innovación. Países como Alemania, Suecia, Francia, Japón, Estados Unidos,… ni en la más profunda de las crisis económicas han bajado su inversión en I+D+i, conscientes de que esa inversión asegura su futuro empresarial. Empresas que producen, fabrican, ensamblan, innovan,…¡dan empleo!  No soportamos la comparación con ninguno de ellos. Ni en equipamiento científico, cantidad de personas involucradas (con sus niveles salariales), gastos corrientes,… No salimos retratados bien en nada. Estamos en la más absoluta miseria. No hay convocatorias de becas. No hay convocatorias de proyectos.  Nuestros doctores más brillantes se nos van y no somos capaces de atraer talento, porque es difícil ofrecerles nada. Solo el desierto. Desierto en el que de vez en cuando aparece un pequeño oasis que nuestros políticos se encargan de difundir para justificar que “seguimos siendo competitivos en ciencia”. Y cada día que pasa hay investigadores  que dejan su tesis, hay  líneas de investigación que se cierran, grupos de investigación que no pueden pagar el mantenimiento de sus equipos,…
¿Y tiene esto arreglo?  Si, pero requeriría de tres cosas: 1) un cambio profundo en la mentalidad de quienes nos dirigen (con respecto a la ciencia) 2) Un gran pacto de estado que propiciara una política de financiación que acabara con el café para todos, y 3) Una firme decisión de no tocar la inversión en I+D+i  gobierne quien gobierne.  Lo primero es imposible con el perfil de clase política que tenemos. Lo segundo es imposible con el perfil de clase política que tenemos. Y lo tercero es imposible porque es imposible en España.

Solo después de veinte o treinta años con una firme voluntad de hacer bien las cosas, a lo mejor, a lo mejor, nos situamos donde estábamos hace diez años. Queda dicho a 15 de Mayo de 2013.